domingo, 13 de marzo de 2011

Sesión 3: Experiencia y realidad

Sesión 3: Experiencia y realidad[1]


Por Esteban Díaz Montenegro
Estudiante Maestría en Antropología
Universidad del Cauca

Parte I

“En algún apartado rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras un par de respiraciones de la naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer.”

Friedrich Nietzsche.

La sesión comienza con la presentación de Nelson Roa de la lectura de Nietzsche, él aporta una pequeña reseña de la vida del autor, sus estudios y principales obras. A continuación, se refiere al rechazo de la identificación entre sujeto y conciencia, para el autor, el sujeto principalmente es vida no conciencia, de esta manera, su actividad productiva, su praxis constituyen la realidad. La realidad es esencialmente contradictoria, está sometida al cambio, no es inmutable. Según Roa, para el autor, lo realmente importante en la vida es la felicidad. El autor habla del intelecto como disimulo, este enmascara la realidad. La verdad es la designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria, lo que pensamos como verdad es aquello que imaginamos que es. Así, a través del concepto igualamos lo diferente, “hablamos de una serpiente: la designación alude solamente al hecho de retorcerse, podría, por tanto, atribuírsele también al gusano”. Dicha equiparación realizada a través del lenguaje y el concepto resultan para el autor odiosamente arbitrarias.

Para el autor existen dos tipos de hombre [sic], el hombre racional y el hombre intuitivo, el primero es quien cree en la verdad “que se le ha dicho”, a partir de los conceptos, mientras que el hombre intuitivo es quien vive la realidad de acuerdo a los principios de la vida, de la alegría, el disfrute. La lógica entonces es la esclavitud en los lazos del lenguaje, así las palabras son utilizadas para ocultar, el concepto no es más que el modo impropio de referirse a la realidad, alejándonos de los singular y concreto. Existen dos tipos de personas los enfermos y los activos, hay unas personas afirmativas y otras reactivas, aquellos que no encuentran disfrute en el vivir son quienes aceptan la verdad impuesta, de esta manera la verdad se convierte en fe en lo que se ve, en lo que se siente. Según Roa, para el autor lo más verdadero en el mundo es el amor, la religión y el arte, son realidades del sentir y del vivir, estos generan placer y realmente le dan un valor afirmativo al hombre.

A partir de este momento se abre la discusión, comienza el foro haciendo referencia a la relatividad del tiempo humano. Nuestro tiempo es absolutamente falaz, en nuestra cultura, un joven puede decir “esa cucha está muy cucha” a una mujer de 35 años, de la misma manera que un anciano puede decir “él está muy joven apenas tiene 60 años”. Al parecer, nuestra arrogancia nos hace hablar del año 2011 de nuestra era y nos olvidamos de los 150.000 anteriores que tiene nuestra especie. Recordamos entonces, el antropocentrismo y la arbitrariedad del intelecto tal como lo hace el Nietzche:

“Alguien podría inventar una fábula como ésta y, sin embargo, no habría ilustrado suficientemente, cuán lamentable y sombrío, cuán estéril y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió, cuando de nuevo se acabe todo para él, no habrá sucedido nada. Porque no hay para ese intelecto ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él girasen los goznes del mundo”
Esta arbitrariedad que el autor critica del conocimiento y del lenguaje, nos hace pensar en las representaciones de nuestra sociedad; el amor, por ejemplo, está representado en nuestra sociedad por un corazón, pero ni siquiera por un órgano tal como se vería al diseccionar un cuerpo humano, el amor se representa con una idea de corazón, ¿Qué tiene que ver ese órgano con el amor?, ¿Por qué tal arbitrariedad? En este momento los participantes de la sesión comienzan un interesante debate, intentando comprender la motivación de la representación del amor a través de la abstracción de un corazón, ¿Será el órgano más afectado con la sensación del amor?, ¿Será porque es el motor de la vida humana? Se recuerda que según la medicina se puede sufrir una muerte cerebral, pero el fallo cardiaco es lo que se considera más fatal. Finalmente se hace referencia al Quijote, cuando al referirse a Dulcinea decía estar enamorado hasta los hígados, cita que nos recuerda discusiones anteriores en donde a la luz de Antonio Damasio discutimos la idea de la sensación y le emoción como procesos fisiológicos situados tanto en el cerebro como en el cuerpo mismo.

Pero más allá de la discusión sobre la arbitrariedad, Nietzsche nos devuelve a la idea ya recalcada por los otros autores discutidos, que el mundo de la realidad está mediado por los sentidos, y particularmente por la vista. Nuestra sociedad privilegia la vista como prueba de lo real, sin embargo el ver de la cientificidad no está centrado en el sentido de la vista, sino en la comprobación, no podemos ver las partículas subatómicas, pero las damos por reales, he ahí otra vez la metáfora. Necesitamos entonces construir categorías para poder acercarnos a esas “esencias primitivas” de las que habla el autor, al hablar de nuestras convenciones como ficciones Nietzsche pone en crisis el concepto de verdad, de Verdad con mayúscula.

Sobre el lenguaje una vez más el autor recalca que las palabras son una cárcel y se pregunta si el lenguaje es la expresión correcta de toda realidad. ¿Qué es entonces la verdad?:

“Un ejército móvil de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas, adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, a un pueblo le parecen fijas, canónicas, obligatorias: las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora consideradas como monedas, sino como metal”
Para algunos de los participantes es curiosa la sesuda manera de criticar el uso humano del lenguaje por parte de Nietzsche, pues al describir sus procesos con gran detalle refuerza todo lo que se dijo posteriormente acerca de la capacidad simbólica de los humanos. Evidentemente la simbolización está anclada en la convencionalidad, el entendimiento mutuo y la cohesión dependen de nuestro consenso, así que la crítica a la convención no es más que la crítica a la humanidad, y la búsqueda de una Verdad única por fuera de la representación no hace más que oscurecer el sentido de realidades en plural versus el de realidad única. Vale la pena que seamos conscientes de que nuestra verdad es nuestra verdad en la medida en que la compartimos, pero también vale la pena saber que no es la Verdad, pues más allá de nuestro consenso otras verdades se asoman, así como fuera de la representación de hecho existe todo un mundo, del cual sólo logramos asir una pizca.

Ahora, no debemos sólo concluir que la crítica a la convención es una crítica estéril, de hecho el punto esclarecedor de este texto para muchos fue la crítica a la jerarquía, a saber:

“construir un orden piramidal por castas y grados, crear un mundo nuevo de leyes, privilegios, subordinaciones y delimitaciones, que ahora se contrapone al otro mundo de las primeras impresiones intuitivas como lo más firme, lo más general, lo mejor conocido y lo más humano y, por ello, como una instancia reguladora e imperativa. Mientras que toda metáfora intuitiva es individual y no tiene otra idéntica y, por tanto, sabe escaparse siempre de toda clasificación, el gran edificio de los conceptos presenta la rígida regularidad de un columbarium romano e insufla en la lógica el rigor y la frialdad que son propios de las matemáticas”.
Así lo que incomoda a Nietzsche es de hecho la jerarquía, la clasificación, recordemos que Foucault lee a Nietzsche y continúa en la línea de la crítica a la convención y a la perpetuación de la jerarquía. Si algo crea la repetición es la naturalización, así se perpetuán las categorías, es la razón por la cual esta reflexión es importante para nosotros, en tanto antropólogos: La etnografía, por ejemplo, crea la sensación de la experiencia pura a través de su estilo literario, crea la sensación de veracidad en la medida en que quien escribe estuvo ahí, en el momento, percibió de forma directa y sin mediación, pero la pregunta que nos atañe entonces es ¿De verdad no hay mediación? ¿Lo que escribimos es la verdad o una verdad? Tenemos entonces una gran responsabilidad en dar a nuestros textos el carácter relativo que tienen, no olvidemos que esos otros que nosotros representamos a través del texto tienen una visión de la realidad que les es particular y no puede estar ni por debajo ni por encima de nuestra representación.

A partir de este momento, se comienza a reflexionar respecto a la relación entre los planteamientos de Nietzsche y Nishida. Para empezar, hasta este momento de la discusión, los autores leídos coincidían en que conciencia es saber que se sabe, pero para estos dos filósofos, cuando sabemos que sabemos, algo se ha nublado, no hay nada de real en lo que ha sido mediado por el lenguaje o el juicio, lo único verdaderamente real es la experiencia cuando esta es directa y pura. Esto, según algunos, mueve los cimientos de nuestro conocimiento, pues la mayoría partimos de que para conocer necesitamos del concepto, mientras que estos autores, proponen el concepto como el obstáculo del verdadero conocimiento.

Otro punto en común entre los dos autores es el referente al arte; Nietzsche dice:

“En sí, ciertamente, el hombre despierto solamente adquiere consciencia de que está despierto, gracias al rígido y regular tejido conceptual y, justamente por eso, llega a la creencia de que está soñando si, en alguna ocasión, ese tejido conceptual es desgarrado por el arte”,
Al igual que para Nishida, el arte es clave en la comprensión del mundo a través de la experiencia pura. Esto da pie a la discusión en profundidad de los planteamientos de Nishida.

Parte II

“Experimentar significa conocer hechos tales como éstos son, conocer de conformidad con hechos renunciando por completo a las propias elaboraciones. Lo que generalmente llamamos experiencia está adulterado con alguna clase de pensamiento, de manera que al decir pura me refiero a la experiencia tal como ella es, sin el menor aditamento de deliberada distinción.”
(Nishida 1995:41)

Al parecer Nietzsche y Nishida van por caminos similares, el primero hace una crítica acérrima a lo adulterado del pensamiento y el lenguaje, el segundo propone el concepto de experiencia pura, un concepto más optimista que el de Nietzsche. Sin embargo, para todos los asistentes el concepto fue muy difícil de asir, en la sesión decidimos preguntarnos si alguno de nosotros había alcanzado alguna vez la experiencia pura, pensando que así podríamos comprender el concepto. De esta manera, se compartieron diferentes experiencias que para cada uno se asemejan a la experiencia pura. El parto, el baile, el salto al aire libre, la natación, la toma de yagé, las relaciones sexuales, el orgasmo, el momento entre el nacimiento y la adquisición del lenguaje, un naufragio o la improvisación musical constituyen momentos de cada uno en los cuales han percibido la sensación del obrar sin pensar, o el hacer del no hacer del que habla Nishida, el encuentro entre sujeto y objeto, la conciencia de unidad.

La metáfora de la música parece ser una de las más esclarecedoras para explicar los planteamientos del autor, tanto para el mismo autor como en el marco de esta sesión. Nishida (1995:72), por ejemplo, nos recuerda que “se dice que cuando Mozart componía música, incluso sus largas sinfonías, podía imaginar inmediatamente toda la obra, como un cuadro o una estatua”, con esto quiere mostrarnos como la intuición intelectual y la experiencia no están separadas, o no deberían estarlo. Esta intuición intelectual, “desde el punto de vista de la experiencia pura, es verdaderamente el estado de la condición una de sujeto y objeto, es la fusión de conocimiento y voluntad” (Nishida 1995:73).
Al igual que con Mozart, en la sesión se usó el ejemplo de la composición del álbum Kind of Blue (1959) del afamado trompetista Miles Davis, para explicar, cómo la experiencia, el conocimiento y la voluntad, siguiendo a Nishida, no son más que varias caras del mismo fenómeno. Davis se reunió con un grupo de extraordinarios y virtuosos músicos en el Columbia Records' 30th Street Studio, les proporcionó sendas partituras que se consideraban una motivación, y en diez horas crearon todo un álbum de cinco pistas basado casi exclusivamente en la improvisación, esto es en la conjunción de experiencia, conocimiento y voluntad, en el ir un paso antes del momento, en la no separación entre pensamiento y acción en la interiorización total de la armonía, el tiempo y la melodía. La intuición intelectual, nos recuerda Nishida:

“obra no sólo en la base del pensar, sino también en la base de la voluntad. Esa intuición establece la voluntad porque querer algo es intuir la condición una de sujeto y objeto. El progreso de la voluntad es el desarrollo y acabamiento de esta unidad intuitiva. Desde el principio al fin, la intuición funciona en la base de la voluntad y la realización de la unidad intuitiva constituye la realización de la voluntad.” (Nishida 1995:75)
Este bello ejemplo, nos trae a la mente esa sensación de percepción directa del mundo a la cual el autor quiere llegar, sin embargo, y muy a pesar de nosotros, el autor plantea una serie de condiciones para que esta se constituya, principalmente la ruptura de osificadas dicotomías enraizadas en la filosofía de lo que algunos han querido llamar Occidente. Démosle un vistazo a algunas de ellas.

Para el autor, el interior y el exterior son posiciones relativas, si bien, aparentemente, en la percepción nos vemos movidos desde afuera y en el acto de pensar movidos desde adentro, esa es una diferencia relativa, al igual que en la botella de Klein, es imposible distinguir entre adentro y afuera, la experiencia es entonces un contínuum. De esta conjugación de interior y exterior se deriva otra no menos importante pero sí más cara para nuestra forma de conocer, a saber: normalmente, partimos de que el sujeto es quien conoce, y el objeto es lo conocido, y que en el juicio estos se relacionan, para Nishida, sujeto y objeto no están separados, “sólo cuando nos desembarazamos del yo y nos fusionamos con el objeto de pensamiento o con el problema – cuando nos perdemos en ellos – se manifiesta la actividad pensante” (Nishida 1995:52), es decir, el acto de pensar no está fundado en la separación sujeto objeto, sino en su disolución.
Pensar normalmente lo entendemos como diferente de percibir, percepción es conciencia de hechos concretos, pensar es conciencia de relaciones abstractas, para Nishida (1995:53) “no podemos tener conciencia de relaciones puramente abstractas, el movimiento del pensar se da en virtud de ciertas imágenes mentales concretas y sin ellas no puede realizarse”, así, “el acto de pensar y la experiencia son idénticos”. Esto nos lleva a la que, tal vez, es la sentencia más productiva en lo que respecta a nuestro trabajo: cuando hablamos de realidad objetiva simplemente “lo que se ajusta a ella lo consideramos verdadero y lo que está en conflicto con ella lo consideramos falso […] Así, en un sistema dado, una percepción es correcta cuando se ajusta bien a los fines del sistema; cuando va contra ellos se trata de un error” (Nishida 1995:55).

Para quienes consideran entonces que la verdad es universal, tal como Nietzsche, o que la verdad científica radica en su universalidad, una vez más el autor, quiebra los principios epistemológicos proponiendo que, “por lo general pensamos que conocemos los universal mediante el pensamiento y lo individual mediante la experiencia. Pero independientemente de lo individual, no existe lo universal” (Nishida 1995:57); entonces, “la verdadera universalidad y la verdadera individualidad no se oponen. Podemos expresar la verdadera universalidad mediante la determinación de la individualidad” (Nishida 1995:74).

Finalmente, escuchamos los espeluznantes 9:25 minutos de la pista So What del mencionado álbum de Miles Davis, intentando comprender la experiencia pura, intentando tener una experiencia pura, intentando no pensar, intentando que las elaboraciones no arruinen nuestro momento de percepción directa. La discusión quedó abierta, ¿es posible experimentar sin pensar? ¿Es necesario no pensar para percibir? ¿Hay tal cosa como una realidad verdadera? ¿Necesitamos alterar nuestra conciencia o tener experiencias de otro mundo para conocer el nuestro? ¿El yagé, la ketamina, el bungee jumping o le meditación zen nos darán la capacidad de conocer de otra manera? ¿No podemos lograrlo con lo que tenemos a la mano? No son estas preguntas superficiales, porque en el fondo de ellas está el problema de cómo conocemos y el problema de cómo construimos la realidad; realidad de la que seremos constructores privilegiados gracias a la autoridad entregada a nosotros por la academia.



[1] Textos discutidos: Nietzsche, Friedrich. [1873]. Sobre verdad y mentira en un sentido extramoral. Y Nishida, Kitarō. [1921] 1995. Indagación del Bien. Parte I: La experiencia pura.

viernes, 4 de marzo de 2011

La realidad nietzscheana por Nelson J. Roa H

La realidad nietzscheana


Por: Nelson J. Roa H.
Estudiante Maestría en Antropología
Universidad del Cauca


La mirada multidimensional con respecto a la realidad desde la concepción más general, tiene su origen  en la óptica de los griegos, por comprender el afuera de sus actos que cada vez se materializaban en una  sociedad, una política y una cultura producida por los hombres de carácter civilizado.

De esta manera empieza a concebirse el mundo como una acumulación mas que histórica, infinita, con espacios que insinúan curiosidad, así el encuentro de los elementos, de los personajes en la historia, de lo monumental, de lo anticuario y de lo critico, como escenas vivas de la realidad.

Comúnmente la realidad es concebida  como aquello que realmente existe y se desarrolla, contiene en si mismo su propia esencia y sus propias leyes,  así como los resultados de su propia acción y desarrollo.

Al comprender la realidad como un afuera del sujeto, esta tiene un carácter objetivo. Lo que se refiere al mundo material en su conjunto. Esta objetividad de la realidad es relativa, pues en lo que respecta al individuo, es todo lo que existe fuera de su conciencia y es reflejada por ella, pero el mismo,  con su conciencia, será realidad objetividad respecto a otras personas. Por lo que se puede decir, que la realidad incluye en si  los diversos objetos materiales, sus propiedades, el espacio, el tiempo, el movimiento, las leyes, los distintos fenómenos sociales, relaciones de producción, estado, arte. Todo ello reflejado por la conciencia humana, pero que  existe con independencia de ella.

Sin duda referirse a la realidad es una escena peligrosa por su contenido amplio pero a la vez particular, dado que es un sentir, un pensar, un ser en la vida de un solo personaje, de un actor. Por lo que abordar la realidad desde la óptica Nietzscheana es caminar por las rutas más discontinuas y a la vez impredecibles de los conceptos universales. Si bien, el filosofo de acuerdo a su trayectoria filológica, no niega que la realidad esta bajo los cánones de lo real y existente, tampoco trata de imponer lo real sobre la vida de los individuos, sino que la vida como lo mas desbordante es real. Por lo que no hay más realidad que la vida propia, las construcciones de nuestra voluntad afirmativa por tener el poder de hacer de nuestra existencia la más feliz realidad.

Esta concepción de la realidad es desde mi perspectiva la más “sana” y orientadora visión, pues es desde lo humano que Nietzsche habla de la realidad, lo humano entendido como la unidad de acción y pensamiento, interior y exterior, objetivo y subjetivo, cuerpo y mente. Sin dicotomías que fracturan la realidad en un fenómeno en el que participamos de manera ambigua. Por lo que la realidad es el escenario de encuentro con nuestra individualidad, que diluida por la cultura y nuestra debilidad, es la mas visible y negadora forma de comprenderla. Sin embargo, todo desarrollo en la cultura como consecuencia de la decadencia moral, decadencia del acto, del pensamiento, de vivir, muestra la realidad de manera tal, que solo sea certero, todo aquello que contenga cálculos fríos, demostraciones lógico-formales y abstracciones de una experiencia sin vida. Así, la realidad como un afuera, como un objeto de experimentación y no de experiencia. No hay realidad sin experiencia, de tal manera que solo si la vida de un hombre existe, la realidad puede existir. 

Sesión 2: Sistemas simbólicos de sustitución

Sesión 2: Sistemas simbólicos de sustitución [1]


En esta sesión la exposición del texto estuvo a cargo de Elmer Muñoz Rosero. Destaca que el autor propone la conciencia como un proceso, una cualidad que tiene el cerebro de proyectar hacia fuera. Subraya el concepto de exo cerebro que permite la interacción. Del mismo modo que el cuerpo somático es una proyección del cerebro. Desde este punto de vista los seres humanos percibimos los estímulos del mundo y sólo después de que estos estímulos pasan por el cerebro los seres humanos tenemos conciencia.

En este sentido la síntesis de la lectura, podría coincidir con los dibujos que pueden interpretarse de varias formas sin que ninguna sea más correcta o invalide a la otra. No es suficiente con recibir un estímulo en nuestra corteza cerebral, sólo a través de la conciencia se logra una interpretación de la realidad, esta es la razón por la cual existen diferentes posibilidades de interpretación ante un mismo estímulo visual-



En el texto plantea la construcción del concepto de conciencia sobre 4 parámetros fundamentales: El tema sociológico y la construcción de la conciencia social, desde la historia, de análisis personales y de la neurociencia.

Hace un recorrido histórico y de diferentes conceptos de conciencia, uno los funcionales que están en la psiquiatría y la neurología, plantea que la conciencia hace parte de complejos procesos de sinapsis químicos y un enjambre de símbolos y procesos culturales en el individuo. Destaca el apoyo del autor en Locke cuando dice que el alma no tiene identidad, el Yo es el responsable de ésta. La conciencia es un conjunto de actos humanos individuales y la relación y apropiación de estos actos en la cultura es lo que configura la conciencia. Toma elementos de lo simbólico en la cultura para lanzar la hipótesis donde plantea que el constructo de la conciencia es la conexión con un sistema extra corpóreo, extra somático que son el lenguaje y la cultura. La conciencia se presenta cuando se percibe la cualidad de esos elementos externos de la cultura y los internos que son de orden bioquímico.

Añade que Bartra define el exo cerebro como un conjunto de circuitos extracorpóreos que tienen un carácter simbólico de substitución y permiten la interacción entre el interior del cerebro y el exterior. Este enfoque lo relaciona con las propuestas de la medicina alternativa donde se concibe el cuerpo como un todo.

También describe el proceso de evolución del cerebro desde los homínidos hasta el homo sapiens. La hipótesis consiste en que el constructo de la conciencia se lanza a través de un conjunto de sistemas extrasomáticos que son la lengua y la cultura, los cuales hacen que el cerebro crezca y se desarrolle en los seres humanos como especie. El constructo de la conciencia son procesos complejos con la intervención de algo intangible.

Aborda finalmente el tema de la plasticidad cerebral, donde cada célula tiene una carga genética que permite un proceso de diferenciación y tienen un proceso externo que permite el crecimiento, el cerebro logra desarrollar funciones a partir de condiciones nuevas. La conciencia surge de la continuación de elementos internos en circuitos externos en un Proceso de continuidad entre lo interno y lo externo, el exocerebro son los circuitos extracorpóreos de carácter cultural que permiten la interacción con el exterior.


Se abre la discusión a todo el grupo


Se plantea inicialmente que la hipótesis que plantea el autor es muy arriesgada, cómo intenta unir la biología con la cultura a partir de un principio simple de concebir el cuerpo como un todo vivo donde sucede todo, un ser que es lo que siente y percibe. El autor se enfrenta a los modos convencionales como nos han enseñado a pensar con la elaboraciones de juicios entre contrarios (falso o verdadero por ejemplo) para elaborar categorías. Se resalta en el texto el profundo ejercicio de introspección para abordar su propuesta, el análisis de su propio cuerpo como campo de análisis.

Si tomamos una lámina de piel, ¿en dónde se encuentra el exterior y el interior?, si tomamos esta lámina y la doblamos formando un tubo ¿cómo sabemos qué lado es interno y externo?. El sistema digestivo de nuestro cuerpo y el de los animales, es un tubo de este tipo, el cual a pesar de que lo concebimos como algo interno, dentro de nuestro cuerpo en realidad no lo es, lo percibimos desde adentro, pero en realidad está afuera. Esta reflexión debe llevarnos a pensar en la dicotomía adentro/afuera en la que se fundamenta la discusión del texto de Roger Barta

Se abordan 5 ejes de análisis:

Exocerebro desde el acto, objeto y palabra; conciencia; cultura y biología; categorías culturales e imágenes sensoriales; correlatos neuronales de la conciencia y operaciones cognitivas.

Según el concepto de “límite de borde” tomado del texto “El animal paradójico". El cambio de hábitat en el Mioceno fue crucial para los homínidos, ya que se reducen los bosques y deben adentrarse a la sabana donde ya no le es funcional el cerebro preparado para el bosque, lo cual tiene un efecto en ellos.


El exocerebro

Inicialmente se hace una relación entre el exocerebro en su condición de ser un sistema simbólico de substitución y el internet, que es más que memoria.

Posteriormente se hace una relación entre el proceso evolutivo del cerebro con la adaptación a nuevos escenarios por el cambio climático y otros planetas, en ese ámbito el exocerebro configura nuevas articulaciones.

En otro aporte se propone que en el punto del exocerebro encontramos que el autor logra demostrar que no es suficiente estudiar los procesos neuronales para abordar el tema de la conciencia y de lo humano y su hipótesis se propone como un puente para esta tarea. En tal sentido el autor deja implícita que la vida humana consiente sería imposible sin la cultura. Pero el autor no resuelve de manera precisa le conexión entre los circuitos excerebrales y los neuronales, dice que el principal puente sería la lengua.

El texto se argumenta en un lenguaje científico con el cuidado de evitar alusiones metafísicas por lo tanto apuesta en buscar equilibrar la argumentación del conocimiento científico del cerebro articulado con la cultura.

Una de las dos grandes fronteras de la atropología es el estudio del cerebro humano y del mundo exterior, tenemos más preguntas que respuestas. El autor se atreve a decir que la cultura es un exocerebro, sim embargo se debe recordar que esta solamente es una parte del planteamiento del autor.

En el sentido de la cultura es importante destacar lo simbólico como el rasgo que distingue al humano de otras especies, la pregunta es entonces dónde nace y cómo se configura el símbolo como estructura de pensamiento en el cerebro cuando el ser es consciente de que piensa.

Por otro lado se resalta que el autor desvirtúa el desequilibrio entre lo biológico y lo cultural y ayuda a encontrar la mutua interdependencia entre estos dos ámbitos. También genera interés identificar cómo se genera el concepto de realidad que permite reconocer que se percibe al estar percibiendo.

El texto como ensayo y apuesta teórica aborda algunos datos y cifras que habría que confirmar es decir trabaja con algunos supuestos y conjeturas. El texto permite también reflexionar sobre cómo la cultura influye en lo biológico y viceversa.

El texto nos invita a reflexionar por fuera de las categorías como nos han enseñado a pensar.

Conciencia

La conciencia la define como actos humanos individuales articulados a procesos culturales que definen el YO que está a su vez atravesado por lo social. El Yo se define por la conciencia y ahí está la idea de la identidad. La conciencia surge por las disfunciones que a su vez disparan la necesidad de la supervivencia, en esta circunstancia se genera la conciencia individual que actúa como prótesis cultural y ahí está la conexión con el exocerebro.

Se lee la conciencia como el reconocimiento del entorno y la aceptación de los hechos que realizamos como seres. El autor plantea que no hay conciencia aislada del cuerpo, de la cultura y de lo demás que lo rodea, esto en relación con la idea de que se percibe el acto percibir como tal. La conciencia determina la voluntad de lo que quiere percibir. Se discute sobre esta apreciación

Debemos reflexionar en relación con el tema que estamos tratando, la teoría de la evolución y el pensamiento causal y la manera como ha determinado el conocimiento propio de la disciplina científica. En ese sentido Bartra toma el concepto de la clausura causal. Si algo tiene consecuencias físicas es porque sus causas también son físicas, qué estamos buscando entonces?

No hay conciencia por fuera del cuerpo, nosotros somos conscientes de la realidad que queremos vivir y tomar de lo que existe en nuestro entorno y decidimos no percibir otras. Esta es la razón por la cual por ejemplo los abuelos podían sentir los muertos pero las generaciones actuales ya no.

¿Cuándo se dice percibir quién percibe, es la conciencia?, parece que hubiera un homúnculo que nos dictara qué y cómo percibir el mundo, la cultura normaliza nuestra existencia. Para Freud la cultura es la norma la diferencia entre la norma y la ley, en ninguna parte de la ley se habla del incesto, sólo en la ley del aborto que lo permite en este caso. Este punto nos recuerda el peso de lo moral en nuestras reflexiones.

El pensamiento científico es causal, buscamos la causa y la consecuencia y si no la encontramos, desaparece, en algún momento Bartra habla de la clausura causal, si algo tiene consecuencias físicas es porque sus causas son físicas, no es aceptable explicar una consecuencia física con causas que no sean físicas. Estos textos nos llevan a indagar acerca de nuestras explicaciones de los fenómenos.

Cultura y biología o vida.

Podría decirse que la hipótesis de Bartra tiene elementos de enfoques teóricos de la antropología desarrollados alrededor de las idead de la ecología cultural. Desde este punto de vista la cultura es un medio extra somático de adaptación, la cultura es el medio a través del cual los seres humanos nos adaptamos a los entornos medioambientales como seres biológicos.

Sin embargo los planteamientos de Bartra van un paso más allá en este sentido, ya que la relación medio ser humano-medio ambiente, no es unívoca, sino biunívoca. Es decir, no solamente el ambiente cambia la estructura de nuestro cuerpo y nuestro cerebro por medio de la plasticidad cerebral; sino que los seres humanos también actuamos sobre nuestro medio ambiente a través de una serie de prótesis exocerebrales entre las cuales podemos mencionar el lenguaje y la cultura. En este punto se quiso cambiar la metáfora biologisista cultura/biología por la de cultura/vida.

Tradicionalmente en los discursos científicos, son conceptos enfrentados, lo que Bartra propone desde un lenguaje científico es que están imbricados, que hay una compatibilida entre el pensamiento explicativo y el interpretativo.

El antropocentrismo nos ubica en un punto jerárquico superior con respecto a otras especies. De hecho la cultura nos ha “domesticado”, nos ha separado de nuestra “animalidad”, hay un disciplinamiento que está definido por estructuras de poder

Las construcciones sociales están construidas a partir de experiencias vitales comunes y de allí viene la memoria, que tiene que ver con la parte corporal, emocional y mental. ¿Cómo hacer el proceso de reconstrucción de la memoria histótica?, ¿a qué se le da más peso en este debate de la cultura y la vida?.¿qué va primero la cultura o la vida?

Categorias culturales/categorías lingüísticas

Anteriormente se había mencionado la posibilidad de que Roger Barta no lograra probar su hipótesis del exocerebro como un sistema de simbólico de sustitución que funciona a partir de conexiones exocerebrales biunívocas entre los seres humanos y el medio ambiente y cultural. Esta afirmación puede relacionarse con el último eje de esta sesión “los correlatos neuronales de la conciencia y las operaciones cognitivas”, a partir del texto de Barta no fue posible establecer en qué consistían tales correlatos neuronales de estas operaciones mentales, lo cual hace que se plantee la posibilibilidad de pensar en otros tipos de datos empíricos de los fenómenos culturales y sociales, entre ellos la comunicación, el lenguaje humano y las categorías que ordenan nuestro mundo y el mundo de nuestras percepciones.

Los correlatos neuronales de la conciencia y las operaciones cognitivas

En este punto no se realiza ninguna intervención. Es posible que esta sea una de las razones por las cuales Bartra no logra demostrar su hipótesis de la cultura como un exocerebro y un sistema simbólico de sustitución, aún sigue estando presente la necesidad de algún tipo de empiricidad en sus interpretaciones.

[1] Texto Discutido: Bartra, Roger. [2006] 2007. Antropología del Cerebro. México, D.F: Fondo de Cultura Económica.